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gloria-lopez-2017aUn reloj en un grano de arena
Charla de Museo, 23 de febrero de 2017

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando se investigan los cambios ambientales, naturales o provocados por los humanos, es el momento en el que ocurrieron dichos cambios. Para entender el pasado y el futuro de cualquier cambio, llámese climático, evolutivo, paisajístico, geológico, tenemos que poder adjudicarles una edad o rango de edades. De ahí la importancia de la Geocronología y de las técnicas de datación existentes. Dependiendo del tipo de material que se vaya a datar, pero también del evento, cambio, o proceso que esculpen nuestro paisaje, existen ciertos métodos de datación más apropiados que otros. El mineral más abundante sobre la faz de la Tierra es el cuarzo. Miles de millones de granos de cuarzo recubren nuestro planeta en forma de sedimento. Están presentes en forma de arena de diferentes tamaños, desde los picos de las montañas más elevadas a las llanuras abisales de las profundidades de los océanos. Cada granito de arena puede funcionar como un reloj o cronómetro, iniciándose automáticamente cada vez que es enterrado y volviendo a “cero” cada vez que ve la luz del sol (o es desenterrado). Esta particularidad hace que sea posible usar un grano de cuarzo para datar un depósito de arena, ya sea en forma de deslizamiento, terraza aluvial, delta, playa, duna, desierto, suelo, sedimento de relleno de cueva, etc. El método de datación empleado para determinar la edad de un grano de arena es la Luminiscencia Óptica (OSL por sus siglas en Inglés). A medida que pasa el tiempo, cada grano de arena de cuarzo enterrado absorbe energía producida de manera natural por la radiación existente en el ambiente. El grano entonces atrapa energía en forma de electrones. Estos electrones pueden ser expulsados del grano al ser estimulados con luz, generando así una señal en forma de luminiscencia. Esta señal se puede medir de manera controlada en el laboratorio y de ahí determinar la edad del grano de arena. El rango de edades que se pueden obtener por esta técnica va desde 8 años atrás a 1 millón de años atrás, cubriendo así todo el Holoceno y buena parte del Pleistoceno, divisiones de la Escala de Tiempo Geológico. Por utilizar granos de arena de gran abundancia sobre el planeta, la Luminiscencia tiene la gran ventaja de poder datar la mayor cantidad de ambientes sedimentarios, eventos y procesos geológicos existentes en la superficie terrestre, volviéndose un método fundamental en la Geología, Arqueología, Ciencias Ambientales y del Suelo, Paleoclimatología, Paleosísmica, Tsunamis, Eventos Extremos, etc.

Gloria López

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Gloria I. López es una Geóloga Colombo-Canadiense, graduada de la Universidad EAFIT (Medellín, Colombia) en 1993, especializandose en Geología Costera. Entre 1998 y 2007 hizo sus estudios de posgrado en Canadá: Máster Paleosísmica y Tsunamis en la Universidad de Victoria, y Doctorado en Geocronología (Luminiscencia) en la Universidad de McMaster. Su recorrido profesional por el mundo empezó en Canadá como Responsable del Laboratorio AGE de Geocronología de McMaster, fuera de ser Docente y la Coordinadora de los Laboratorios de Docencia y Trabajo de Campo del Pregrado en Geología de la Escuela de Geografía y Ciencias de la Tierra. De Canadá pasó a Israel (2010-2013) donde hizo dos Post-Doctorados conjugando la Luminiscencia con la Geoarqueología y la Geología Costera/Marina; de allí pasó a Holanda donde fue la Administradora y Responsable del Centro de Luminiscencia de ese país (NCL) en la Universidad de Wageningen (2013-2014); y en la actualidad es la científica a la cabeza del Laboratorio de Dataciones por Luminiscencia del CENIEH desde 2015. Su investigación está centrada en la evolución de las zonas costeras, cambios de nivel del mar y eventos extremos marinos y costeros, determinando su frecuencia (por luminiscencia) y su impacto tanto en comunidades actuales como sitios arqueológicos antiguos. [Research Gate]  [Twitter]

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