Charlas de Museo X

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Las cazamariposas con un revólver y una navaja bajo la falda

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Una obra recopila la historia de 51 naturalistas y entomólogas que lucharon contra los prejuicios. Hubo una época durante la cual para entender la ciencia se dibujaba la naturaleza. Para ser científico, en parte, se tenía que ser artista. Esto es lo que inspiran las primeras páginas del libro Pasión por los insectos: Ilustradoras, aventureras y entomólogas (Turner, 2019) de Xavier Sistach, especialista en historia natural antigua de los insectos y colaborador del Museo de Zoología de Barcelona. Los dibujos al inicio de la obra son las pinceladas de muchas naturalistas cuyos nombres se quedaron siglos en la oscuridad, pero que fueron pioneras en el estudio de la naturaleza. Entre ellas se encuentran Miriam Rothschild, la primera en resolver el mecanismo del salto de la pulga, Maria Sibylla Merian, precursora de la entomología sobre insectos vivos, Mary Kingsley, una exploradora que se fue a África con un revólver y una navaja bajo la falda, y la lista es mucho más larga …

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El Gran Duque

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Pieza del Mes: Búho real, o Gran Duque
Bubo bubo (L, 1758)
Ejemplar procedente de Vizcainos (Burgos)
Naturalizado en el año 1907

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El búho real (Bubo bubo) es una gran rapaz distribuida por Asia, África y Europa, sobretodo en el área Mediterránea, incluyendo la península ibérica. Debido a su majestuosidad se le conoce como el aristócrata de las aves y es usado con relativa frecuencia en el arte de la cetrería. Su nombre científico deriva de la onomatopeya de los sonidos que emite. El búho real mide de 30 a 70 cm de altura y de 1,40 a 1,75 m de envergadura entre alas y pesa entre 1,5 y 4 kg., lo que le convierte en la rapaz nocturna de mayor tamaño. Son característicos sus dos mechones de plumas u orejas a los lados de la cabeza marcando forma de “V”, sus ojos de iris color naranja, el vientre pálido y listado y el dorso jaspeado oscuro con manchas claras. Tiene un vuelo directo, potente y con planeos frecuentes. Su voz es un aullido – cada individuo tiene un aullido específico – profundo, tipo úú-oo, que puede llegar a oírse hasta 2 km. Puede colonizar múltiples hábitats, desde zonas semi-desérticas, bosques templados, estepas y hasta en la tundra. Nidifica principalmente en cortados rocosos y también utiliza nidos antiguos de otras e incluso puede llegar a nidificar en el suelo. Son animales muy territoriales. Delimitan sus territorios con cantos desde los posaderos o marcando zonas con sus heces fecales. Ambos sexos viven normalmente separados y se juntan en la época del cortejo. Su nido es una cavidad sin tapizar, en troncos de árboles o acantilados. La hembra pone 2-6 huevos y mientras incuba, el macho consigue alimento para los dos, colaborando también en la alimentación de los pollos. Los huevos eclosionan en 36 días. Los pollos nacen con un plumón blanco que cambian poco a poco por otro parduzco. A las tres semanas son capaces de alimentarse y tragar por sí mismos; a los 2 meses comienzan a volar unos pocos metros y a los 4 meses ya están cubiertos de plumas. Al final del otoño, los juveniles son expulsados del territorio de los adultos y comienzan su periodo de dispersión juvenil hacia un nuevo territorio. El búho real es realmente un superdepredador que se encuentra en uno de los lugares más altos de la cadena trófica. Cazan normalmente por la noche, tanto en espacios abiertos como en bosques. Su aleteo es tan silencioso que, unido a su visión nocturna y a su agudeza auditiva, le dota de unas características excepcionales para la caza. Su dieta se compone de roedores, lagomorfos, palomas, erizos, … e, incluso, es capaz de capturar pequeños cervatillos, zorros y otras aves de presa. Por eso se usa en cetrería.

Emilio Serrano

Un colapso entomológico

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En 1962 Rachel Carson publicaba su Primavera silenciosa, y nos hacía notar que, por aquel entonces, cuando llegaba el buen tiempo ya no cantaban las aves, las ranas y las cigarras. Por lo visto, el mundo no se ha tomado en serio su aviso. La caída de la biodiversidad es asombrosa. España es un caso patente, y en particular Castilla y León. Ancha es Castilla, pero ya no canta. Cientos y cientos de kilómetros de campos sin insectos, anfibios o reptiles. Las causas son principalmente cuatro. Primero, la destrucción del hábitat. Segundo, la contaminación por fertilizantes y pesticidas. Tercero, patógenos y especies invasoras fuera de control. Cuarto, los cambios climáticos a gran escala. No es necesario decir que somos responsables de los cuatro factores. El ser humano busca ganancia a corto plazo y, a pesar de auto-otorgarse la cualidad de sapiens, no es suficientemente sabio (o inteligente) para conseguir planificar más allá de lo que ven los ojos. Pasa que, a estas alturas, también los ojos deberían delatar el problema. Choca siempre más lo de los pesticidas: que una multinacional lejana envenene tierras ajenas no sorprende, pero que los padres atosiguen de sustancias tóxicas y cancerígenas las aguas que beben ellos mismos y sus propios hijos esto no, no se entiende, y se explica solo con una angustiosa estupidez.

De un millón y medio de especies animales que conocemos, casi un millón son insectos. Son el pilar de la diversidad y de la ecología. Limpian, fertilizan, reciclan y equilibran materia y energía de este planeta. ¿Qué pasaría si desaparecieran? ¿Cómo sería el mundo sin insectos? Inviable. Además de triste. La revista Biological Conservation acaba de publicar un estudio sobre el declino de los insectos, sobre todo en Europa. Echad un ojo. Abrumador.

Sánchez-Bayo F., Wyckhuys K.A.G. 2019. Worldwide decline of the entomofauna: A review of its drivers. Biological Conservation 232, 8-27. [link]

Tiempo profundo

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Geocronología
Charla de Museo, 30 de mayo de 2019

El tiempo es una de nuestras mayores obsesiones. No puede tocarse ni sentirse pero todos notamos cómo se nos escapa de las manos. Ricos y pobres, sociedades avanzadas o grupos aislados del mundo occidental, nadie puede ignorar el implacable tictac del reloj. Y, aunque nos asusta que el tiempo pase demasiado rápido, nos encanta saber qué edad tienen las cosas. Los calendarios fueron uno de los primeros inventos de la humanidad para organizar el tiempo. Los primeros estaban basados en ciclos lunares pero, en la actualidad, la mayor parte de ellos utilizan como referencia el ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol. En su afán por “controlar” el tiempo, el ser humano ha intentado, a través de la historia y la geología, reconstruir su pasado organizando el tiempo. Sin embargo, conforme nos alejamos del presente, organizar el tiempo no es tan sencillo como pudiera parecer. Durante siglos, científicos del mundo entero, han dedicado sus vidas a desarrollar diferentes técnicas de datación que permitan resolver algunos de los misterios más inquietantes que ha vivido nuestra especie y nuestro planeta. Nicolaus Steno fue un pionero en su campo y en 1667 formuló la ley de superposición de los estratos: el primer intento de datación geológica. Según esta ley, en una secuencia sedimentaria, las rocas que se encuentran encima son más jóvenes que las que se encuentran por debajo. En el siglo XVIII se desarrolló la dendrocronología, el primer método de datación numérica que permitía averiguar la edad de un árbol contando sus anillos. Desde entonces hasta el siglo XXI se han desarrollado multitud de nuevos métodos de datación como consecuencia del avance de la tecnología y del conocimiento científico. Todos ellos se engloban dentro de la Geocronología, disciplina que ha permitido, entre otras cosas, calcular la edad de nuestro planeta, conocer el momento de extinción de los dinosaurios o determinar cuándo apareció el ser humano.

Davinia Moreno

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Davinia Moreno es doctora en Geocronología por el Muséum National d’Histoire Naturelle (París, Francia) y la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona, España). Es miembro del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) y responsable del laboratorio de datación por Resonancia Paramagnética Electrónica (RPE) del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos. Colabora activamente en numerosos eventos de divulgación científica y es co-directora científica del Periódico de Atapuerca.

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La dignidad de un entomólogo

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El experto en mosquitos que fotografió la España de la miseria
Un libro rescata las imágenes inéditas tomadas por Juan Gil Collado, un científico represaliado por el franquismo

Víctor García Gil recuerda cuando, de niño, su abuelo le mostraba su colección de fotografías antiguas. “Para mí era como ver las películas de Tarzán de Johnny Weissmuller”, rememora. Su abuelo era Juan Gil Collado, un científico que recorrió la España de la miseria en busca del que entonces era el enemigo público número uno de muchos españoles: los insectos. El entomólogo peregrinó por las regiones más pobres del país pertrechado con una cámara y fotografió a los labradores azotados por el mosquito de la malaria, a los niños con piojos, a los gañanes con pulgas, a los pastores con sarna. Gil Collado, nacido en Martos (Jaén) en 1901, falleció en 1986. Su nieto ha custodiado su legado en silencio durante más de 30 años …

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Crustáceos fósiles

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Crustáceos fósiles
Charla de Museo, 25 de abril de 2019

Uno de los grupos más comunes en los ecosistemas marinos bentónicos actuales son los crustáceos decápodos. Desde siempre, estos animales han causado fascinación y despertado el interés de muchas personas en todo el mundo. Sin embargo, a pesar de ser un grupo fácilmente identificable y conocido por todos, presentan muchos interrogantes aún sin resolver, como su historia evolutiva, sus picos de diversidad en el pasado geológico y las relaciones filogenéticas entre las diferentes familias. En este sentido, el Eoceno parece ser un momento crítico en la aparición de muchas de las familias actuales de decápodos, debido probablemente al óptimo climático y otros cambios ambientales que están siendo estudiados. Esto coincide además con la aparición de los arrecifes modernos cuyos requerimientos ecológicos se comprenden cada vez mejor debido a los estudios neontológicos. Además, las cuencas del dominio surpirenaico presentan una secuencia estratigráfica marina con un registro excepcional que abarca todo el Eoceno. Incluyen ambientes sedimentarios diversos y uno de los mejores registros de decápodos del Eoceno a nivel mundial, permitiendo apreciar sucesiones de diferentes comunidades de decápodos a lo largo del tiempo. Esta condición, única del Pirineo, permite estudiar las comunidades dentro de una misma región a lo largo del Eoceno e independientemente de los cambios de facies.

Fernando Ari Ferratges Kwekel

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Fernando Ari Ferratges Kwekel estudió el grado en Geología en la Universidad Autónoma de Barcelona y el Máster “Geología: Técnicas y Aplicaciones” en la Universidad de Zaragoza. Actualmente tienen un contrato de Formación de Profesorado Universitario (FPU) en la Universidad de Zaragoza, en la que es investigador predoctoral en Ciencias Geológicas. Su investigación está centrada en el estudio de los crustáceos decápodos del Eoceno, su diversidad y las implicaciones paleoecológicas que conllevan. Ha publicado artículos en los que se describen nuevas especies de cangrejos fósiles y sus implicaciones paleoecológicas, además de un libro de divulgación sobre los crustáceos fósiles de las cuencas Surpirenaicas.

Fauna virtual

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Dos nuevos enlaces en nuestra barra lateral … Iberfauna es un banco de datos de la fauna ibérica, un “sistema centralizado, en línea, de acceso público al estado de conocimiento de nuestra fauna”. Es parte de los objetivos del proyecto Fauna Ibérica. Biodiversidad Virtual es “una plataforma científica y divulgativa basada en el trabajo cooperativo y la participación ciudadana. Consiste en doce galerías temáticas de fotografías digitales geolocalizadas que conforman una base de datos ordenada taxonómicamente”. A disfrutar!