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Haeckel - SpidersEl concepto de especie en biología evolutiva
Charla de Museo, 29 de enero de 2015

No hace falta recordar lo fundamental que es el concepto de especie en biología y evolución. Es sorprendente que, a pesar de esta importancia tan esencial, hoy en día casi seguimos sin tener una interpretación coherente y homogénea de su definición, de sus criterios, y de sus aplicaciones. Cada especialista lo aplica en función de sus necesidades particulares, en contextos muy diferentes, y con perspectivas enmarcadas en sus métodos y sus objetivos específicos. Y el concepto de especie acaba perdiéndose en un laberinto de límites y contradicciones, que confunden su objetivo real: ser una herramienta para revelar, entender, ordenar y comunicar la variabilidad biológica. La naturaleza no necesita razonar por unidades discretas, pero nosotros sí, y nos empecinamos en encajar dentro de nuestras cuadrículas lo que no tiene una forma preestablecida. Esto no está mal, es una construcción lógica y cognitiva que nos ayuda a conocer y a investigar. Pero se puede volver un obstáculo si, en lugar de ser una herramienta para alcanzar conocimiento, se vuelve el objetivo en sí mismo de nuestras inquietudes. Además, sacar especies de la chistera hoy en día es también un negocio (llama la atención de los medios de comunicación, y puede tener consecuencias a nivel de gestión ambiental), y esto contamina ulteriormente un sector que ya tiene sus contrastes y sus dificultades. Hay grupos zoológicos con miles de especies, y otros que no llegan a la docena, y esto puede llegar a generar una sensibilidad muy diferente al problema en función de los grupos taxonómicos que un investigador está intentando clasificar. Sin contar que en paleontología (la única disciplina que trata directamente con las especies extintas, evidencia directa del proceso evolutivo) la principal fuente de información es la morfología, que no tiene una relación lineal con la filogenia o con la taxonomía. Los campos que cuentan con la genética parece que no tienen mejor éxito, porque por lo visto hasta ahora las moléculas a menudo multiplican los problemas en lugar de resolverlos. Uno de los errores más peligrosos (y frecuentes) es pensar que los análisis estadísticos (en anatomía o biología molecular) generen soluciones, llegando a vender el resultado de un algoritmo como la verdad final de un problema. Pero la filogenia es una y única, y no llegaremos nunca a conocerla. A nivel científico lo que se puede hacer entonces es proponer una “hipótesis”, que luego los resultados pueden respaldar o no. Asimismo, la taxonomía es un modelo esquemático de reglas que tenemos que utilizar para entender los procesos evolutivos, y no una verdad revelada por una cábala biométrica. En ambos casos, hay solo una máquina que puede proporcionar el modelo más adecuado: el cerebro humano. Bueno, en realidad no es una, sino siete mil millones, y pueden proporcionar siete mil millones de modelos diferentes.

Emiliano Bruner

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Algunos contenidos de esta charla se pueden encontrar en un artículo reciente de revisión sobre el concepto de especie, en otro más antiguo donde se presentan los diferentes conceptos de especies propuestos en biología evolutiva, y en un post del Museo de la Evolución Humana sobre el concepto de especie en paleontología.